¡Caos en Canarias! Ciberataque Paraliza Renovación de Licencias de Pesca Recreativa
El Gobierno de Canarias ha tenido que extender la validez de las licencias de pesca recreativa hasta el 31 de diciembre de 2024, tras un devastador ciberataque que afectó los sistemas de la empresa pública Gestión del Medio Rural (GMR), encargada de estos trámites. Esta situación deja al descubierto la extrema dependencia tecnológica que ha transformado los procesos administrativos.

La Dirección General de Pesca del Gobierno de Canarias se ha visto obligada a emitir una resolución de emergencia para mantener la vigencia de las licencias de pesca recreativa vencidas desde el 1 de septiembre de 2024. Este movimiento ha sido provocado por el ataque cibernético que el pasado 17 de septiembre golpeó a los servidores y sistemas de Gestión del Medio Rural (GMR), entidad que maneja los permisos de pesca.
El ciberataque ha expuesto la vulnerabilidad tecnológica en la que se encuentran sumergidas muchas instituciones gubernamentales, que dependen en exceso de sus sistemas informáticos para realizar trámites tan simples como renovar una licencia. Resulta casi nostálgico recordar aquellos tiempos en los que bastaba con presentarse físicamente con un documento de identidad para solucionar cualquier trámite administrativo.
A la luz de la Ley del Procedimiento Administrativo Común, que contempla la posibilidad de actuar en situaciones de ciberincidentes, el Gobierno canario ha decidido que las licencias vencidas seguirán siendo válidas hasta finales de año. Sin embargo, el caos no termina aquí, ya que la emisión de nuevas licencias queda suspendida indefinidamente hasta que los sistemas informáticos vuelvan a estar operativos.
Este incidente refleja una preocupante tendencia global: la digitalización de los procedimientos ha traído consigo una peligrosa fragilidad. Las redes, cada vez más atacadas por ciberdelincuentes, son hoy en día el talón de Aquiles de las instituciones públicas. En vez de simplificar la vida, la dependencia tecnológica parece estar incrementando los riesgos y complicaciones, generando situaciones de incertidumbre como esta.
El ataque a los sistemas de la GMR es un recordatorio claro de que la digitalización desmedida tiene sus peligros. La gestión pública, que alguna vez fue más robusta y confiable en sus métodos analógicos, parece haber sucumbido a los caprichos de una infraestructura digital vulnerable. Quizás sea hora de replantearse hasta qué punto se ha avanzado en el terreno de la digitalización sin prever sus posibles consecuencias.
