En un apasionado discurso en el Newport Beach Film Festival, Nicolas Cage lanzó una advertencia sobre el uso de la inteligencia artificial en el cine, señalando las «réplicas digitales basadas en el empleo» (EBDR) como una amenaza para la autenticidad de las interpretaciones de los actores. Según Cage, esta tecnología permite a los estudios manipular las actuaciones, cambiando la voz, el cuerpo y hasta la esencia de los intérpretes.

En los últimos años, Hollywood ha experimentado una transformación digital que ha puesto en jaque a actores y creadores. La reciente huelga del sindicato SAG-AFTRA, que paralizó la industria en 2023, culminó en un acuerdo que permitía a los estudios utilizar dos tipos de réplicas digitales: las EBDR, creadas con el consentimiento del actor, y las ICDR (réplicas digitales independientes), realizadas sin su participación directa. Este avance se ha potenciado con el uso de la inteligencia artificial generativa, lo que, según Cage, amenaza la esencia misma de la actuación.
Durante su intervención en el festival, Cage señaló que la actuación cinematográfica ha sido, hasta ahora, un proceso artesanal, lleno de imaginación y preparación. «Somos los instrumentos», dijo con fuerza. «No nos escondemos detrás de guitarras y tambores». Sin embargo, la tecnología EBDR permite a los estudios modificar la actuación de un actor a posteriori, cambiando no solo su aspecto físico, sino también su voz y lenguaje corporal. La experiencia personal de Cage con esta tecnología fue amarga: su cameo como Superman en la película The Flash fue alterado sin su consentimiento, transformando su interpretación de un testigo del fin del universo en una escena de lucha contra una araña gigante. «Eso no fue lo que hice», denunció el actor.
El acuerdo de 2023 permite a los estudios utilizar réplicas digitales, lo que ha abierto un profundo debate sobre el futuro de la industria y la integridad de las interpretaciones. ¿Estamos ante una nueva era donde las actuaciones humanas serán suplantadas por algoritmos y manipulación digital? Para Cage, la inteligencia artificial es una «pesadilla inhumana» que amenaza con convertir el arte de actuar en una mera herramienta comercial, desprovista de emoción y autenticidad.
Nicolas Cage ha sido claro: la inteligencia artificial no solo representa una amenaza para el futuro de los actores, sino para la propia esencia del cine como arte. A medida que los estudios abrazan estas tecnologías, el riesgo de que las interpretaciones humanas sean reemplazadas o alteradas aumenta, y con ello, la pérdida del «instrumento» creativo que los actores representan. Tal vez, en un futuro no tan lejano, las películas ya no serán el reflejo de la humanidad que una vez fueron.
