Astroturfing. La Arma Secreta para Manipular la Opinión Pública y Polarizar a la Sociedad

La manipulación informativa ha evolucionado junto con la tecnología, y en pleno siglo XXI, el astroturfing se consolida como una técnica sutil pero poderosa para polarizar a la sociedad y controlar el debate público. La creación de falsas corrientes de opinión en redes sociales logra camuflar intenciones políticas o corporativas bajo la apariencia de genuinas expresiones ciudadanas, dejando al usuario desprotegido ante esta invasión de desinformación y control social.

El astroturfing, un término derivado de la marca de césped artificial AstroTurf, es una estrategia que pretende imitar una movilización espontánea para influir en la opinión pública. Empresas, partidos políticos e incluso trolls organizados utilizan perfiles falsos o nano-influencers, individuos con pocos seguidores pero altamente activos, para sembrar mensajes que parecen representar un sentir popular. Este fenómeno no es nuevo, pero la viralidad y el anonimato de las redes sociales le han dado un poder sin precedentes.

Un estudio reciente expone un caso concreto en España, relacionado con las vacaciones del exvicepresidente Pablo Iglesias y la ministra Irene Montero en Asturias. Durante esos días de agosto de 2020, surgieron más de 89,000 tuits en torno a los políticos, de los cuales, un gran porcentaje fueron impulsados por cuentas con patrones de comportamiento similares a bots. La geolocalización de estos mensajes, distribuidos desde España, Venezuela y Filipinas, demuestra la coordinación de cuentas en múltiples países, una táctica que fomenta la confrontación y la polarización del debate​.

Este fenómeno se articula en fases: distribución, amplificación e inundación. En la primera, se difunde el mensaje desde varias cuentas con alto índice de autenticidad aparente. Luego, en la fase de amplificación, se busca que estos mensajes lleguen a periodistas o influencers. Finalmente, la inundación ocurre cuando otras cuentas falsas replican el contenido, dando una apariencia de debate masivo que invita a la participación de perfiles reales, confundiendo aún más la línea entre lo legítimo y lo manipulado.

Un análisis de las emociones asociadas a estos mensajes revela un alto contenido de miedo, tristeza y asco. Estas emociones intensas refuerzan la percepción negativa y contribuyen a la radicalización del debate. Para amplificar aún más su efecto, estos mensajes carecen de referencias a fuentes creíbles, e incluso algunas cuentas fueron eliminadas una vez viralizada la polémica, asegurando así su anonimato y dificultando la trazabilidad del origen de estos contenidos​.





La evolución de la tecnología de manipulación social con técnicas de astroturfing nos deja ante un futuro incierto, donde las opiniones de los ciudadanos pueden estar condicionadas desde sus propias pantallas. Al imitar el sentimiento popular, el astroturfing transforma la realidad digital en un escenario artificial, reforzando divisiones sociales que, en última instancia, benefician a los poderes que mueven los hilos detrás de la cortina. Quizás, en los tiempos donde solo los medios tradicionales moldeaban la opinión pública, al menos sabíamos a quién apuntar. Hoy, con perfiles falsos inundando las redes, la manipulación es cada vez más invisible y, por ende, más peligrosa.

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