LaLiga ha encendido una chispa que podría cambiar el juego en la lucha contra la piratería digital en España. La última medida del organismo dirigido por Javier Tebas le otorga un poder sin precedentes: identificar a los usuarios que ven fútbol a través de plataformas como Ace Stream, el popular reproductor basado en el protocolo P2P. Con autorización judicial, LaLiga ahora puede obtener semanalmente los datos personales de los usuarios, desatando una controversia sobre privacidad, derechos digitales y el futuro de la libertad en internet.

De la IP a Tu Puerta
Ace Stream, utilizado por miles para acceder a emisiones en directo, se ha convertido en el blanco perfecto de LaLiga en su cruzada contra la piratería. Según el Juzgado de lo Mercantil nº 9 de Barcelona, el Departamento de Fraude Digital de LaLiga tiene luz verde para recopilar direcciones IP asociadas al uso de este software y solicitar a las operadoras de telecomunicaciones información detallada sobre sus titulares.
¿El resultado? MásOrange, Telefónica, Vodafone y Digi están obligadas a compartir el nombre, apellidos, DNI, dirección postal y de facturación de los usuarios implicados. Este nivel de vigilancia se extenderá durante toda la temporada 2024/2025, marcando un precedente inquietante.

Presión Legal con Multas y Cartas «Amistosas».
La estrategia de LaLiga no se limita a identificar usuarios. En los últimos meses, decenas de personas han recibido cartas postales exigiendo el pago de 262 euros como compensación por daños y perjuicios. La narrativa detrás de estas misivas es clara: pagar para evitar un posible litigio. Sin embargo, abogados especializados en derechos digitales aconsejan no ceder ante estas demandas, ya que hacerlo implicaría admitir la infracción.
Esta táctica, aunque polémica, ha demostrado ser efectiva. En casos anteriores, LaLiga utilizó datos obtenidos de servicios piratas para enviar cartas similares, y la respuesta de los usuarios generó ingresos considerables. Con la autorización judicial actual, esta práctica podría escalar hasta niveles masivos.
¿Justicia o Invasión de Privacidad?
El auto judicial establece que los datos deben utilizarse exclusivamente para identificar a quienes vulneran los derechos de LaLiga al retransmitir contenido. Sin embargo, en la práctica, también se están recopilando los datos de los espectadores, abriendo la puerta a posibles abusos. Esto plantea serias preguntas sobre:
- Privacidad: ¿Es legítimo que las operadoras cedan información personal de los usuarios basándose únicamente en el uso de una tecnología?
- Presunción de Inocencia: No todos los usuarios de Ace Stream lo emplean para actividades ilegales. ¿Cómo garantiza LaLiga que no se persiga injustamente a usuarios legítimos?
- Precedente Peligroso: Este nivel de vigilancia podría extenderse a otras áreas, normalizando prácticas invasivas en nombre de la protección de derechos.

¿ Actuará Ace Stream como Un Chivo Expiatorio?
Aunque LaLiga afirma ir contra los responsables de retransmitir contenido pirata, el enfoque en los usuarios finales parece desviar la atención de los verdaderos actores del problema: los distribuidores principales de IPTV pirata. Este cambio estratégico refleja una lógica implacable: es más fácil perseguir al usuario común que derribar las plataformas ilícitas que operan desde el extranjero.
¿Una Protección o un Exceso?
La medida de LaLiga divide opiniones. Por un lado, está la defensa de los derechos audiovisuales, un sector crucial para el sostenimiento del fútbol profesional. Por otro, el temor de que esta vigilancia masiva erosione derechos fundamentales como la privacidad y la libertad digital.
Organizaciones de derechos civiles y expertos legales ya han manifestado su preocupación. En un mundo cada vez más conectado, estas prácticas podrían marcar el inicio de un modelo donde las grandes corporaciones monitorean y sancionan directamente a los usuarios, con poca supervisión judicial.
La Nostalgia de una Internet Libre
En los 90, conectar a internet era un acto de descubrimiento, libre de las restricciones actuales. Hoy, mientras LaLiga intensifica su control, muchos se preguntan si hemos llegado al punto en el que proteger derechos corporativos pesa más que preservar la privacidad de los usuarios.
La batalla contra la piratería está lejos de terminar, pero la verdadera pregunta es: ¿a qué costo? Tal vez sea hora de replantear las estrategias y encontrar un equilibrio entre justicia y libertad digital, antes de que lo perdamos todo en el proceso.
