DeepSeek es golpeado desde varios frentes
Hubo un tiempo en el que la tecnología avanzaba sin que nadie se preocupara demasiado por la ética empresarial. Los gigantes de Silicon Valley dictaban el ritmo sin apenas resistencia. Pero los tiempos han cambiado. DeepSeek, la joven promesa china en el ámbito de la inteligencia artificial, ha irrumpido con fuerza en un terreno que parecía reservado exclusivamente a empresas como OpenAI y Microsoft. Sin embargo, su éxito ha traído consigo una respuesta agresiva: un ciberataque masivo y acusaciones de robo de tecnología.
¿Es DeepSeek una víctima de la guerra tecnológica o simplemente está pagando el precio de jugar en las grandes ligas? Vamos a analizarlo.

El ciberataque que sacudió a DeepSeek
El 29 de enero de 2025, DeepSeek informó que había sido blanco de un ciberataque a gran escala que afectó el funcionamiento de su plataforma, especialmente en el proceso de registro de nuevos usuarios. Aunque los clientes existentes podían seguir usando el sistema sin problemas, la compañía tomó la drástica decisión de suspender nuevas inscripciones mientras resolvía la situación.
¿Qué tipo de ataque sufrió DeepSeek?
Según fuentes cercanas a la empresa, se trató de un ataque distribuido de denegación de servicio (DDoS), una táctica clásica en el mundo del cibercrimen en la que múltiples sistemas inundan los servidores con tráfico falso hasta colapsarlos. Este tipo de ataque suele ser utilizado por ciberdelincuentes, pero también ha sido empleado en disputas empresariales para desacreditar a rivales.
Lo llamativo es que el ataque coincidió con el auge imparable de DeepSeek en el mercado occidental. La aplicación de IA de la compañía china había destronado a ChatGPT como la más descargada en la App Store de Apple en EE.UU., lo que dejó a OpenAI y a su inversor principal, Microsoft, en una posición incómoda.
El ataque no solo interrumpió la expansión de DeepSeek, sino que también generó dudas sobre su seguridad. Microsoft y OpenAI, sus principales competidores, aprovecharon la coyuntura para plantear dudas sobre la confiabilidad de la compañía.
¿Guerra sucia en la inteligencia artificial?
El caso de DeepSeek recuerda al tipo de conflictos que solíamos ver en la industria del software en los años 90 y 2000, donde las grandes corporaciones no dudaban en aplastar a la competencia por cualquier medio necesario. El momento del ataque levanta sospechas de que podría haber una mano invisible detrás de la ofensiva digital.
Varios analistas han señalado que este tipo de ataques suelen llevar la firma de actores con recursos significativos, lo que apunta a la posibilidad de que no haya sido un simple ataque de ciberdelincuentes, sino una acción más coordinada.
Kathleen Brooks, experta en ciberseguridad, indicó que «cuando una empresa china desplaza a una estadounidense en un sector clave como la IA, las alarmas se encienden y la guerra comienza». Esto sugiere que el ataque podría haber sido una maniobra para frenar a DeepSeek antes de que su dominio se consolidara.
Las acusaciones contra DeepSeek: ¿robo de OpenAI o narrativa de desprestigio?
Por si el ciberataque no fuese suficiente, en los últimos días DeepSeek también ha sido objeto de graves acusaciones relacionadas con el presunto robo de tecnología de OpenAI. Algunas voces dentro del sector afirman que los modelos de DeepSeek tienen similitudes sospechosas con los de OpenAI, lo que ha llevado a especulaciones sobre un posible caso de espionaje industrial.
Los orígenes de la sospecha
Las acusaciones surgieron después de que OpenAI comenzara a investigar posibles filtraciones internas de su código y algoritmos. En diciembre de 2024, se filtraron documentos que indicaban que empleados con acceso a datos sensibles habían sido contactados por empresas chinas, lo que desató la alarma en Silicon Valley.
Curiosamente, pocos meses después, DeepSeek lanzó un modelo de IA con capacidades similares a las de OpenAI, pero con mejoras significativas en eficiencia y coste. Para algunos expertos, el avance tecnológico de DeepSeek parecía demasiado bueno para ser verdad, lo que llevó a especulaciones sobre un posible robo de propiedad intelectual.
El dilema de la IA y la guerra tecnológica EE.UU.-China
El conflicto entre DeepSeek y OpenAI no puede analizarse sin el contexto geopolítico más amplio. Estados Unidos ha impuesto restricciones tecnológicas a China, incluyendo sanciones que dificultan el acceso de empresas chinas a procesadores avanzados para inteligencia artificial. En este entorno, el crecimiento de DeepSeek podría haber sido visto como una amenaza para la supremacía de la IA en Occidente.
Microsoft, el principal socio de OpenAI, ha sido uno de los mayores críticos de DeepSeek. Sin embargo, en un movimiento contradictorio, la empresa ha decidido integrar a DeepSeek en su nube de Azure. Este doble juego sugiere que, aunque DeepSeek está bajo sospecha, su tecnología es lo suficientemente avanzada como para no ser ignorada.
¿DeepSeek está siendo víctima de una conspiración?
Cuando una empresa emergente desafía a los gigantes del sector, es inevitable que genere resistencia. La pregunta es: ¿DeepSeek está siendo realmente atacada por sus competidores, o simplemente está experimentando la presión natural de competir en un mercado feroz?
El ciberataque y las acusaciones de robo de tecnología parecen demasiado oportunos como para ser simples coincidencias. Es un clásico movimiento corporativo: cuando no puedes ganar con innovación, desacredita a tu rival. No sería la primera vez que una empresa poderosa recurre a estrategias sucias para mantener su dominio.
El futuro de DeepSeek dependerá de su capacidad para resistir estos embates. Si logra sobrevivir al ataque y las acusaciones, podría convertirse en una verdadera amenaza para OpenAI y Microsoft. Pero si la guerra en su contra se intensifica, podría acabar como tantas otras startups prometedoras: aplastada antes de llegar a su máximo potencial.
El mundo de la IA está lejos de ser un juego limpio. Y DeepSeek lo está descubriendo en carne propia.
