Un ciberdelincuente condenado a 10 años en Italia por manipular cajeros automáticos ha sido detenido en un hotel de Elche (Alicante). Usaba un ingenioso método para quedarse con el dinero de los clientes sin levantar sospechas.
La caza del ciberdelincuente terminó en un hotel de Elche, donde disfrutaba de unas aparentemente tranquilas vacaciones. Este hombre de 27 años, sin antecedentes previos, había sido condenado en Italia a una década en prisión por manipular cajeros automáticos de manera que los dejaba aparentemente inutilizados. Los clientes, al no poder extraer dinero, se marchaban pensando que la máquina estaba averiada, sin saber que el hacker volvía después para recuperar el efectivo atascado.

El modus operandi le permitió hacerse con un botín de más de 5.200 euros antes de ser descubierto. Conocido por la policía como un “fantasma”, había logrado eludir a las autoridades hasta que una Orden Europea de Detención y Entrega facilitó su captura en España. La obligatoria identificación de huéspedes en los hoteles fue clave para que la Policía Nacional lo ubicara y organizara un discreto operativo para evitar su fuga.
Lo más inquietante es que no se descarta que estuviera planificando repetir su técnica en España. La policía no ha revelado si el detenido estaba solo o en compañía de cómplices, lo que añade más misterio a su caso. Este arresto deja en evidencia la facilidad con la que los delincuentes tecnológicos pueden cruzar fronteras y evadir a la justicia, planteando preocupantes interrogantes sobre la efectividad de los sistemas de seguridad y cooperación internacional.
El arresto de este ciberdelincuente en Elche plantea un nuevo reto para las autoridades: ¿cómo reforzar la vigilancia y la cooperación internacional para evitar que criminales tecnológicos como él sigan operando con impunidad? La preocupación aumenta al saber que este hombre, sin antecedentes hasta su condena, logró burlar a la justicia por meses, poniendo en duda la efectividad de los sistemas actuales.
