Un devastador ciberataque ha paralizado las operaciones de Cortefiel y ha puesto en riesgo la salida a Bolsa del grupo Tendam. Los empleados llevan semanas trabajando desde sus teléfonos móviles mientras los ciberdelincuentes exigen un rescate de 800,000 euros para liberar sus sistemas.

El pasado 5 de septiembre, el grupo Tendam, propietario de la cadena de moda Cortefiel, sufrió un ciberataque de tipo ransomware que ha comprometido gravemente sus operaciones internas. El ataque secuestró los sistemas informáticos de la empresa, dejando a gran parte de sus empleados sin acceso a los recursos necesarios para realizar su trabajo. Dos semanas después, la situación sigue siendo crítica: muchos trabajadores se ven obligados a utilizar sus teléfonos móviles para llevar a cabo tareas esenciales, mientras que otros no pueden acceder a sistemas básicos como el correo electrónico o la base de datos de productos almacenados.
Los ciberdelincuentes responsables del ataque han exigido un rescate de 800,000 euros a la compañía a cambio de liberar sus equipos. Este ataque llega en un momento especialmente delicado para Tendam, que ha estado preparando su salida a Bolsa durante meses. Este movimiento estratégico ha sufrido múltiples retrasos, y la compañía esperaba que el éxito del grupo Puig en su debut bursátil en mayo sirviera de impulso definitivo. Sin embargo, el ataque informático ha sumido al grupo en el caos, amenazando con frustrar sus planes de cotización.
El ciberataque ha afectado a información sensible de los empleados, incluyendo identidad, puestos de trabajo, números de teléfono y correos electrónicos. La empresa ha tomado medidas inmediatas, como el cambio de contraseñas de acceso y el refuerzo de la seguridad, para evitar futuros ataques de phishing o suplantación de identidad. Sin embargo, el daño ya está hecho, y la incertidumbre se ha apoderado de la plantilla y de los inversores.
El tipo de ciberataque sufrido, conocido como ransomware, se caracteriza por el secuestro de información mediante el cifrado de los discos duros de la empresa. A cambio de liberar los sistemas, los atacantes exigen un rescate, generalmente pagado en criptomonedas para evitar su rastreo. Según expertos en ciberseguridad, incluso si se paga el rescate, no hay garantía de que los sistemas sean liberados o que la información no sea vendida posteriormente en mercados negros de la dark web.
La creciente incidencia de ciberataques de ransomware en grandes corporaciones pone de manifiesto la necesidad de reforzar las medidas de seguridad y concienciación. Además, la falta de declaración oficial por parte de Tendam sobre el número de afectados y la evolución de la situación genera aún más inquietud.
El ciberataque a Cortefiel pone en jaque no solo sus operaciones internas, sino también la reputación y la estabilidad financiera del grupo Tendam en un momento crucial para su futuro. La empresa debe actuar con rapidez y transparencia para restaurar la confianza de sus empleados y del mercado. Mientras tanto, los usuarios y empleados deben estar atentos a posibles intentos de suplantación de identidad y phishing.
