La creciente ola de ciberataques en España, incluyendo el grave incidente sufrido por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) en marzo, ha obligado a instituciones como Mutua Intercomarcal a protegerse mejor ante la amenaza constante.
El reciente ciberataque al SEPE, uno de los más grandes en la historia del país, ha generado una respuesta contundente en el sector público. Mutua Intercomarcal ha anunciado la contratación de una póliza de ciberseguridad para blindarse ante posibles incidentes similares. La iniciativa busca proteger la integridad de la información y evitar casos de extorsión por cifrado de datos o divulgación de información confidencial, un problema que afecta a organismos y empresas de todas las dimensiones en todo el mundo.

Ciberataques y rescates: una nueva normalidad
El anuncio de esta licitación se hizo apenas siete días después del ataque masivo que paralizó al SEPE, evidenciando la vulnerabilidad de las infraestructuras digitales del sector público. Este ataque, perpetrado con un virus ransomware, tuvo como objetivo principal el secuestro de información a cambio de un rescate, lo que dejó sin servicio a miles de ciudadanos y generó un caos administrativo que llevó al aplazamiento de citas y la pérdida de datos cruciales en una provincia entera.
Los ciberataques de tipo ransomware han demostrado ser la principal amenaza para las entidades públicas y privadas en los últimos años. Eusebio Nieva, director técnico de Check Point España y Portugal, explicó que este tipo de software malicioso bloquea el acceso a los datos de los sistemas infectados hasta que se paga una suma de dinero. «Lo más probable es que en el caso del SEPE, los atacantes obtuvieran credenciales de empleados mediante un correo de phishing», afirmó, recordando lo fácil que resulta caer en estas trampas.
El costo de la ciberseguridad: ¿suficiente protección?
Mutua Intercomarcal ha decidido cubrirse ante este riesgo con una póliza que garantizará una indemnización de al menos 500.000 euros por siniestro. Esta cantidad parece considerable, pero, ¿realmente es suficiente para protegerse de un ataque de grandes proporciones? Las pérdidas no solo pueden ser económicas; el daño reputacional, la pérdida de confianza de los usuarios y la interrupción de servicios esenciales pueden tener consecuencias irreparables.
La compañía adjudicó el contrato por 11.409 euros a Imma Rovira Assessor i Inversions S.L., que será la responsable de implementar esta nueva cobertura. Sin embargo, las medidas adoptadas han generado algunas dudas. A pesar de la inversión en medidas preventivas, los incidentes como el de WannaCry en 2017, el primer gran ataque a nivel nacional, han demostrado que ni las mejores defensas garantizan inmunidad total.
Reflexión: ¿Hasta cuándo dependemos del rescate?
A pesar de los esfuerzos de las instituciones, es difícil no preguntarse si estamos condenados a vivir bajo la constante amenaza de los ciberataques. Aunque se adoptan pólizas de seguro y se implementan mejores defensas, el mundo digital sigue siendo un lugar volátil, donde el error de un empleado o un simple correo malicioso puede desencadenar el caos. Quizás, en los tiempos en que la seguridad se reducía a una simple contraseña, todo era más sencillo.
Es innegable que el desarrollo tecnológico ha traído consigo enormes beneficios, pero también ha abierto puertas a riesgos que, hace apenas unas décadas, eran impensables. Ahora, nos encontramos en una carrera constante entre la innovación y la amenaza, una carrera donde el margen de error es cada vez más estrecho.
