La Reducción de la Jornada Laboral y el Registro Digital Obligatorio

El Gobierno vende la nueva ley laboral como una conquista histórica: menos horas de trabajo, mismo sueldo y más tiempo libre. Pero lo que apenas se menciona es el reverso digital de esta reforma: la implantación obligatoria de un sistema de registro diario y digital que convertirá cada jornada laboral en una traza verificable, monitorizada y almacenada durante años. Y no, no es opcional. En seis meses, toda empresa en España deberá tener activo este mecanismo de control horario digital. ¿Herramienta de justicia laboral o caballo de Troya del control social?
Una Ley Laboral con Regusto Tecnológico
El pasado 6 de mayo de 2025, el Consejo de Ministros aprobó el Proyecto de Ley que reduce la jornada legal máxima de 40 a 37,5 horas semanales. Aunque la medida ha sido aplaudida como un avance en derechos laborales, viene acompañada de una condición poco debatida: un sistema obligatorio de control horario digital que afectará a todos los trabajadores, independientemente del sector, el tipo de contrato o si trabajan desde casa.
Lo que hasta ahora podía resolverse con una hoja de Excel o una firma en papel, pasa a convertirse en un sistema tecnológico avanzado que deberá ser interoperable, identificativo e inmediato para la inspección de trabajo. Y sí: también aplicará a los que teletrabajan o tienen movilidad constante.
Cómo Funciona – El Nuevo Registro Horario Digital
El registro digital deberá cumplir los siguientes requisitos:
- Identificación personal y diaria de cada trabajador al iniciar y terminar su jornada, incluyendo pausas o interrupciones.
- Diferenciación precisa entre horas ordinarias, extraordinarias y complementarias.
- Almacenamiento obligatorio durante un mínimo de 4 años, accesible por empleados, sindicatos e inspección.
- Interoperabilidad técnica, de forma que la Inspección de Trabajo pueda acceder remotamente y en tiempo real desde cualquier lugar.
- Formato digital estandarizado y legible, sin opción al registro manual o en papel.
Todo esto deberá estar funcionando antes de que acabe 2025. Las empresas tienen seis meses desde la publicación en el BOE para implantarlo, y las multas por no hacerlo pueden llegar a 10.000 euros por trabajador.
El Giro Silencioso – De la Productividad a la Vigilancia
¿Quién controla a quién? Lo que se presenta como una herramienta para evitar abusos laborales, tiene todos los elementos de un sistema de vigilancia estructural digital: geolocalización implícita, trazabilidad diaria de comportamientos, monitorización del tiempo improductivo… y todo esto centralizado, automatizado y disponible para inspección pública.
La Inspección de Trabajo podrá conectarse al sistema sin previo aviso y desde fuera de la empresa. Y esto, si se generaliza el uso de plataformas externas de fichaje (como apps móviles o biometría), podría derivar en la recopilación sistemática de datos sensibles.
Además, aunque se hable de garantizar derechos laborales, no se ha debatido públicamente sobre las implicaciones de privacidad, ni se ha ofrecido un marco técnico claro sobre cómo se protegerán estos datos.
¿Modernización o Control Social?
Con esta ley, el entorno laboral español se digitaliza por ley, pero no se trata solo de eficiencia. Se trata de una nueva arquitectura de vigilancia en el trabajo, donde cada minuto queda registrado, fiscalizado y almacenado.
Los sindicatos han respaldado la norma, pero nadie está planteando el debate tecnológico de fondo: ¿quién diseñará estos sistemas?, ¿quién los auditará?, ¿cómo se garantiza que no se usen para monitorear comportamientos ajenos al rendimiento laboral?
Si se normaliza este nivel de trazabilidad, será difícil que no se expanda a otros ámbitos de la vida cotidiana. El trabajo podría convertirse en el primer gran laboratorio de control digital sistemático… con el beneplácito de todos.
Lo que se Registra, se Controla
Reducir la jornada laboral es sin duda un paso progresista. Pero si viene acompañado de mecanismos digitales de registro masivo sin debate público ni garantías claras, el precio real podría ser la normalización de la vigilancia en el día a día. Lo que hoy se presenta como justicia laboral, mañana puede convertirse en un precedente para extender el control algorítmico más allá del horario de oficina. Y cuando eso pase, ya será demasiado tarde para cuestionarlo.
