Restricciones a VPN y control digital: o pasas por el aro o te quedas fuera

Hoy no te voy a hablar de pajaportes ni de chatscontroles.
Hoy te hablo de algo que ya está pasando. Sin ciencia ficción. Sin paranoia.
La libertad en internet está mermando. Poco a poco. Sin grandes titulares alarmistas. Pero de forma constante.
Gobiernos y grandes tecnológicas coinciden en algo: más regulación, más control, más identificación.
En España, el gobierno de Pedro Sánchez ha mostrado públicamente su intención de impulsar medidas para limitar el acceso a redes sociales a menores de 16 años. En Estados Unidos, estados como Utah o Texas han aprobado leyes que exigen verificación de edad mediante documento oficial para acceder a páginas de contenido para adultos.
¿El mensaje oficial? Protección.
¿La consecuencia técnica? Identificación obligatoria y más trazabilidad.
Y mientras miramos a los gobiernos… las plataformas ya están moviendo ficha.
Netflix: pagar no siempre significa poder usarlo como quieras
Fui usuario de Netflix desde que aterrizó en España. Años pagando religiosamente.
Lo que empezó siendo cómodo y revolucionario acabó convirtiéndose en un goteo constante de:
- Subidas de precio
- Planes segmentados
- Limitaciones progresivas
Primero ampliación para más dispositivos.
Luego ampliación para 4K real.
Después ajustes en perfiles.
Tragué. Varias veces.
Hasta el verano pasado.
Intenté ver una serie desde mi ordenador.
Mensaje: “Este dispositivo no pertenece al hogar”.
Fui al salón. Lo mismo.
¿El problema? Todos mis dispositivos salen a internet mediante túnel VPN. No por postureo. Por configuración de red y seguridad.
Netflix implementó su política de “hogar principal” para limitar el uso compartido de cuentas. Si no te conectas regularmente desde la IP “real” del domicilio, te considera fuera.
La solución: desactiva la VPN periódicamente.
No gracias.
Cancelé la suscripción. Después de años.
Amazon Prime Video y el geobloqueo permanente
Amazon Prime Video tampoco es una excepción. Es parte del modelo actual.
La plataforma aplica geobloqueo por derechos regionales.
Si tu VPN te sitúa en Alemania y ese contenido no está licenciado allí, bloqueado.
Mensaje típico:
“Este contenido no está disponible en tu ubicación.”
Aunque estés pagando desde España.
Aunque tu cuenta sea española.
Aunque lleves años como cliente.
Esto no es puntual. Es frecuente ahora mismo.
Los derechos audiovisuales se venden por territorios. Un mismo título puede estar:
- En España en una plataforma
- En Alemania en otra
- En EE. UU. en una tercera
Para hacerlo cumplir, muchas plataformas:
- Detectan IP asociadas a VPN comerciales
- Bloquean rangos completos de centros de datos
- Exigen verificación periódica de ubicación
¿Resultado? Penalización directa del uso de herramientas de privacidad.
Steam, videojuegos y la sospecha permanente
En Steam también empiezan los problemas.
Dependiendo del juego, usar VPN puede provocar bloqueos, restricciones o advertencias.
La justificación habitual: combatir trampas, fraude regional o manipulación de precios.
De nuevo: el usuario legítimo paga por el comportamiento de otros.
Y el mensaje se repite:
Desactiva la VPN si quieres usar el servicio.
Bloqueos masivos y daños colaterales
Ya es habitual ver bloqueos masivos relacionados con emisiones deportivas en el contexto de la lucha contra la piratería.
Cuando se bloquean rangos IP amplios o infraestructuras compartidas, no solo cae la web pirata.
Caen también:
- Servicios legítimos
- Webs alojadas en la misma infraestructura
- Usuarios que no tienen nada que ver
Muchas plataformas y webs usan infraestructuras de empresas como Cloudflare.
Cuando se bloquea una IP compartida, el efecto es colateral.
Y el usuario solo ve esto:
“No se puede acceder.”
Sin explicación. Sin transparencia.
El mensaje vs la realidad
El mensaje
- Proteger a los menores
- Combatir la pornografía infantil
- Frenar la piratería
- Luchar contra trampas en videojuegos
La realidad
- Más identificación obligatoria
- Más exposición de datos
- Más filtrado por ubicación
- Menos margen para navegar con privacidad
Y ojo al efecto psicológico.
Nos están acostumbrando a elegir entre:
- Seguridad o comodidad
- Privacidad o entretenimiento
- Cumplir o quedarte fuera
Eso no es un cambio técnico. Es cultural.
La paradoja del VPN
Durante años promovimos el uso de VPN por:
- Cifrado en redes públicas
- Protección frente a rastreo
- Minimización de perfilado comercial
- Seguridad básica de navegación
Cuando por fin su uso se generaliza…
Empiezan las restricciones.
Cuando algo que no interesa se extiende y empieza a molestar, se mitiga.
No con prohibición directa.
Con fricción constante.
¿Quién debe adaptarse?
No estoy defendiendo la piratería.
No estoy defendiendo el acceso de menores a contenido inadecuado.
Estoy planteando una pregunta incómoda:
¿Somos los usuarios quienes debemos adaptarnos a las necesidades del mercado?
¿O debería el mercado adaptarse a las necesidades del usuario?
Si pagando no puedes usar herramientas básicas de privacidad…
Si identificarse se vuelve requisito constante…
Si la libertad técnica se convierte en sospecha…
Las puertas al campo empiezan a parecer un muro.
Y cuando el muro esté terminado, no habrá botón de “deshacer”.
¿Vas a cancelar tu suscripción o vas a desactivar tu VPN?
¿Vas a aceptar la fricción o vas a buscar atajos?
