Cómo usé una IA para crear una IA que creó un software espía con IA
Sí, lo has leído bien: creé una IA con otra IA, para que programara un software espía con IA.
Este artículo logra fusionar los tres pilares de acuanticopower.com: la afición por la radio, la identidad digital y la inteligencia artificial.
Está en la sección TechLab y no en Tutoriales porque no es una guía paso a paso, y mucho menos un curso milagroso de esos que te prometen el oro y el moro como los que critico aquí.

Os voy a contar, sin mucho tecnicismo y sin venderos ninguna moto, cómo logré hacer mis propias herramientas gracias a la inteligencia artificial. Da igual el nivel que tengas: si sabes leer, escribir y tienes algo de curiosidad, puedes empezar hoy mismo.
El conocimiento que tengas sobre informática, modelos de lenguaje, programación o hardware solo sirve para ir más rápido y llegar más lejos. Pero no es necesario para arrancar.
Porque te lo digo claro: yo empecé desde cero, sin saber apenas programar, y ahora estoy creando software con agentes personalizados. ¿Magia? No. IA.
De nudo en el estómago a código funcional
Durante años intenté aprender a programar. Python, sobre todo. Me ponía con ganas… y a los 15 minutos tenía un nudo en el estómago, el típico agobio que te deja la mente en blanco. Probaba cursos, vídeos, tutoriales… y los dejaba a la segunda clase.
Hasta que llegó la IA generativa.
Lo que no consiguió ningún profesor, curso, ni youtuber de moda, lo consiguió un modelo conversacional. Me hablaba, le pedía cosas, me soltaba 80 líneas de código —de las que 60 estaban mal— y ahí empezaba el juego: wiki por aquí, error por allá, y GPT explicando con infinita paciencia.
Sin darme cuenta, aprendía. No con teoría, sino con práctica aplicada a lo que me interesaba de verdad.
Esto no va de copiar código y ya
Esto no va de sentarte, abrir la IA y pedirle un software milagroso. Esto va de descubrir, experimentar y crecer. Eso es la IA para mí: accesibilidad. Un camino para llevarte a donde quieras llegar.
¿Mi primer proyecto? Un software simple que conmutaba audio y activaba un relé. Yo, sin saber programar, con ayuda de las primeras IA, conseguí hacerlo funcionar. Hoy, ese experimento se ha convertido en IRCB, un programa con casi 1.000 descargas. Y aunque no soy programador, puedo montarlo, entenderlo y modificarlo.
Todo eso gracias a la IA. Y a cabezonería, claro.
De un agente comercial a un espía autodidacta
Y aquí viene lo divertido a contaros hoy.
Usé un agente comercial de IA para crear un agente propio que hiciera lo que el comercial no quería por “razones éticas” discutibles.
El resultado es un programa espía capaz de entrenarse a sí mismo y mejorar su capacidad de espionaje. Es decir, un programa que aprende del uso y se vuelve más eficiente cuanto más se usa.
Y lo más irónico es que ese programa no habría sido posible sin la ayuda inicial del sistema que se negó a hacerlo. Le hice la 13/14 al sistema, usando la herramienta para construir otra que hiciera lo prohibido.
No me malinterpretéis: no estoy promoviendo el uso de IA para fines oscuros. Estoy diciendo que la IA nos permite entender cómo funcionan las cosas y crear nuestras propias herramientas, sin depender de terceros.
No depender de terceros
Vivimos en una economía de magnates, donde todo se privatiza por unas pocas empresas que están detrás de casi todo. Y la IA no es una excepción. Aquí se juega una partida geopolítica, económica y tecnológica de alto voltaje.
OpenAI, por ejemplo, pierde dinero cada vez que tú o yo usamos sus servicios. Pero está sembrando una dependencia que puede salirle muy rentable en el futuro. Te lo dice alguien que ahora paga varias cuentas de ChatGPT. Empezó siendo una suscripción cómoda, y ha acabado en una especie de tarifa eléctrica digital para cubrir mi uso diario.
Por eso es tan importante defender una IA libre, potente y accesible para todos. Porque si no lo hacemos ahora, mañana estaremos pagando por acceder a cada dato.
Dónde estamos hoy
Estamos, según muchos, en plena burbuja de la IA. El hype y la lucha por el liderazgo ha hecho que compañías como Nvidia revienten récords en bolsa. ¿El coste real detrás de todo esto? Los centros de datos: entrenar y ejecutar modelos no es barato. Y esa infraestructura es la que alimenta el supuesto globo inflado.
Pero que la burbuja explote no significa que la IA desaparezca. Al contrario: será aún más omnipresente. Casi obligatoria.
El verdadero obstáculo para su democratización es el acceso al poder de cómputo. Esa es la razón por la que muchos dependemos de suscripciones a servicios en la nube. Sin GPUs, no hay paraíso.
Agentes AI

Si tienes una suscripción de pago a ChatGPT, habrás visto que ahora existe una función llamada Codex. Es el agente especializado en programación de OpenAI. Pero no es el único: hay otros como Windsurf, o agentes que funcionan con modelos LLM locales.
De todos los que he probado, y en el momento de escribir este artículo el que mejor me funciona —de largo— es Codex. Básicamente, se integra en editores como VSCode y puedes hablarle tal cual: «Hazme un programa que haga esto y esto». Y pum: te genera los archivos, el código, lo corrige, lo edita, lo que necesites.
Codex es una bestia, algo inimaginable hace bien poco, pero limitado si tienes el plan de suscripción normal.
Hace unos meses, OpenAI lanzó un modelo open source llamado gpt-oss-20b que armó mucho revuelo en la comunidad. Lo suficientemente ligero como para correrlo en mi vieja GPU de 8GB de VRAM (tope de gama hace 5 años). Mientras lo ponía a prueba, se me encendió la bombilla: ¿y si lo combino con un agente?
Los caminos del Señor son inescrutables
La idea inicial era simple: descargo el modelo, lo cargo en LM Studio (como os enseño a hacer aquí, lo integro con Continue (un agente local para VSCode), y a programar sin suscripciones.
La realidad: como chat, genial. Como planificador, estupendo. Pero como agente… imposible. Aunque está entrenado para usar herramientas (clave para actuar como agente), no logré hacerlo funcionar con Continue.
Así que volví al todopoderoso Codex de OpenAI para buscar solución. Tras varios días de charlas, pruebas y mas cabezonería, nació Power Chat. No me maté mucho con el nombre, ya.
Un agente como Continue, pero más flexible y enfocado a mis necesidades. Eso sí, con una estética más rústica. Y no lo digo por el jabalí que le puse de logo.
La IA redefine al programador
Cuando empecé en esto de la IA, no había guías ni trucos para sacarle el mejor partido a los modelos. Solo tú, el chat y el ensayo-error. Hoy tienes miles de recursos. Úsalos. Pero no pierdas de vista lo esencial: haz lo que te motive.
No creo en fórmulas mágicas. Esto cambia tan rápido que lo que aprendas hoy puede caducar mañana. Pero una cosa tengo clara: la IA no es una amenaza para los programadores. Es una evolución.
En pocos años, la figura del programador clásico dará paso al operador de agentes: alguien que conversa, guía y estructura procesos, sin necesidad de escribir cada línea a mano.
Y ese futuro casi ya está aquí y parece inevitable.
Power Chat: evolucionando el agente

Logré que gpt-oss funcionara bastante bien con Power Chat, pero no ha sido ninguna panacea, seguía sin funcionar como quería en modo agente. Poco a poco fui añadiéndole más capacidades y flexibilidad a PowerChat, incluso para trabajar con otros modelos.
Ahora mismo es multimodelo, y el que mejores resultados me está dando es qwen3-vl-8b, tal vez por mi hardware, pero es con el que hice la mayor parte del programa espía del que te hablo hoy.
Probé a crear este programa espía como un test: para medir la capacidad actual de programación autónoma usando un modelo pequeño a nivel local, y para comprobar si era capaz de generar software que modelos comerciales se niegan a producir por razones éticas muy discutibles.
El programa espía se desarrolló usando el flujo de PowerChat + Codex TUI + LM Studio, todo funcionando con una GPU de 8 GB. Para ser totalmente franco, usé Codex para hacer algunas correcciones finales, más que nada para probar el recién lanzado GPT-5.1 y ahorrar tiempo. También utilicé el ChatGPT común para consultas rápidas, pero lo podría haber hecho íntegramente con PowerChat invirtiendo solo algo más de tiempo.
Herramientas cambiantes
Ya veis que he usado varias cosas para llegar a mi meta. Herramientas que en unos casos funcionan de maravilla y en otros, ni se mueven. Hoy sale un modelo o un software que hace mucho ruido y mañana puede ser superado por otro que aparece casi de tapadillo.
Por eso es tan importante probarlo todo y sacar nuestras propias conclusiones. La IA es un terreno cambiante y no hay soluciones mágicas. Cada combinación de hardware, modelo y necesidad es un mundo. Si algo no te funciona, no te rindas: cambia la pieza y vuelve a intentarlo.
Antes de que me asalte la policía de internet: aclaraciones

Vamos a dejar esto clarito, porque en cuanto alguien lee “espía” piensa en hacking hollywoodiense. Nada de eso.
Este programa NO rompe nada.
NO entra en dispositivos ajenos.
NO descifra redes, ni desencripta contenido, ni lanza ataques.
Solo escucha lo que tus dispositivos YA emiten por defecto.
✔ 1. Captura únicamente señales públicas (WiFi + BLE)
- Probe requests → tu móvil buscando “wifi_casa”, “wifi_trabajo”…
- Beacons de puntos de acceso (BSSID, canal, potencia…)
- Anuncios BLE (nombre, fabricante, RSSI)
Son emisiones públicas, igual que oír una conversación en voz alta.
✔ 2. No recoge contenido ni datos privados
No inspecciona tráfico útil.
Solo metadatos:
- MAC
- intensidad
- timestamp
- SSID emitido
- nombre BLE si viene en claro
- fabricante estimado por OUI
✔ 3. No se asocia a ninguna red
Es escucha pasiva.
Como Kismet, Wigle, BlueHydra o Airodump.
✔ 4. El “espionaje” es estadístico: patrones, no intrusión
Ahí entra la IA:
- correlación WiFi ↔ BLE
- detección de móviles con MAC aleatoria
- patrones horarios
- clusters k-means / DBSCAN
- fingerprints
- detección de dispositivos domésticos
- estimación de marca/modelo
Solo interpreta. No invade.
¿Y qué significa todo esto en la vida real?
Vamos a aterrizarlo, porque la teoría está muy bien, pero lo que importa es qué implica en tu día a día.
Imagina lo siguiente:
Tu móvil habla aunque tú no quieras
Si sales de casa con el móvil en el bolsillo, y llevas el WiFi encendido, tu móvil hace algo parecido a esto:
- “¿Wifi_de_mi_casa_estás_por_aquí?”
- “¿Wifi_del_trabajo_respondes?”
Tu móvil pregunta constantemente —varias veces por minuto— por las redes que conoce, como quien va caminando por la calle gritando:
“¿Hay alguien que me recuerde? ¡Hola, soy yo!”
Eso lo hacen todos los teléfonos modernos. No es un fallo: es así como intentan conectarse automáticamente a redes conocidas.
Y ahí es donde entra mi “espía”

No hace nada ilegal ni intrusivo. Solo escucha lo que el móvil ya está diciendo en voz alta.
Si yo pasara cerca de ti con una Raspberry Pi en el bolsillo (cuesta 40 €), esa placa podría oír perfectamente tus “gritos WiFi”.
Ejemplo sencillo:
- Detecta que tu móvil ha preguntado por wifi_manolo_casa.
- Detecta que también pregunta por wifi_manolo_trabajo.
Con esos dos nombres, puedo buscar en bases de datos públicas de wardriving que contienen millones de puntos WiFi de todo el mundo.
Y si lo quisiera, podría saber:
- dónde está tu casa
- dónde está tu trabajo
- por qué calles te mueves
Todo sin tocar tu móvil ni hackear nada.
Solo escuchando lo que ya emite por defecto.

Eso ya sería feo… pero puede ir a más
Si cada día apareces a la misma hora por la misma zona, el programa lo ve.
Si cada noche se conectan siempre los mismos dispositivos en tu casa, lo detecta.
Si un día aparece un móvil nuevo que no suele estar ahí… también lo ve.
Ejemplos cotidianos (y reales):
- “Este dispositivo entra al barrio cada día sobre las 18:10.”
- “Siempre hay dos dispositivos juntos: parecen ir acompañados.”
- “Hoy en esta casa hay un teléfono nuevo que nunca había aparecido.”
- “Este móvil cambia de MAC cada poco, pero su patrón de búsqueda del WiFi lo delata.”
Todo esto son correlaciones, no magia negra.
Es lo mismo que haría un portero del edificio si observa quién entra, quién sale y quién acompaña a quién…
Pero automatizado, constante y muy preciso.
¿Y la parte de la inteligencia artificial?

El programa no solo escucha: aprende.
Cuanto más lo usas, mejor se vuelve en:
- identificar patrones de comportamiento
- detectar móviles aunque intenten ocultarse con MAC aleatoria
- distinguir dispositivos domésticos
- saber qué aparatos son tuyos y cuáles no
- predecir a qué hora sueles pasar por un sitio
No sabe tu nombre ni tus mensajes ni tus fotos.
Pero sabe cómo te mueves, con quién y cuándo.
Es exactamente el tipo de análisis que se usa en:
- grandes centros comerciales
- estaciones de tren
- aeropuertos
- campañas electorales
- ciberdelincuencia organizada
- y, sí: agencias de inteligencia
Y por eso esta idea se basa en Chasing-Your-Tail de Matt Edmondson, un software open source creado por un ex–agente del FBI para enseñar estos riesgos.
Mi versión, en cambio, también está programada por un agente aún que no sea del FBI.
Y lo hizo en cuestión de una tarde.
El mensaje detrás del espía
Con este artículo y el ejemplo que os comparto, he querido usar el morbo que genera esa imagen romántica del hacker mezclado con HAL 9000 trabajando para la CIA en una misión para salvar el mundo… para transmitiros un mensaje claro:
La IA está aquí, mejorando cada día. Y puede usarse para mejorar vidas o para controlarlas.
La diferencia está en quién tiene el control.
Elige tu papel en esta revolución
Estamos ante la mayor transformación tecnológica desde la llegada de Internet. Y esta vez, no necesitas un máster en ingeniería ni una empresa detrás. Solo curiosidad, ganas de aprender y las herramientas que están —por fin— al alcance de todos.
No importa si vienes del mundo del arte, de la mecánica, del derecho o si nunca has tocado un ordenador más allá del WhatsApp Web. La inteligencia artificial no es solo para programadores: es para creadores, inquietos, inconformistas, para los que no les basta con ser usuarios pasivos del sistema.
Hazte preguntas. Crea tus propias herramientas. Y, sobre todo, no delegues tu poder en manos de cuatro magnates con servidores. Esta tecnología puede ser tan libre como tú quieras que sea.
Así que ya sabes: elige tu rol.
¿Vas a ser espectador o protagonista?
Si te gustó este artículo tienes otros relacionados en TechLab y Tutoriales:
Guía Tutorial de Instalación y uso de LM Studio para modelos de lenguaje locales
Guia – Tutorial Instalación de Flux con Pinokio
IA Local vs IA en la Nube: privacidad, potencia y límites reales
