Legalizar la Banda de 11 Metros – El callejón ilegal más transitado del espectro

Entre los 27.405 y los 27.999 MHz hay una franja frecuencial que, aunque no aparece en la mayoría de planes de uso legal, está más viva que muchas bandas reconocidas oficialmente. Es el patio trasero de la radio, la banda “pirata” de 11 metros, utilizada durante décadas por operadores sin licencia, camioneros, entusiastas del DX, exploradores del éter y hasta radioaficionados encubiertos. Me atrevería a decir que es una de las bandas con más actividad en fonía de la actualidad, especialmente si las condiciones de propagación acompañan.

En España, esta franja está teóricamente atribuida a “servicios de comunicaciones terrestres móviles”, pero en la práctica está completamente desierta por estos servicios. Ni empresas ni organismos públicos la usan activamente. ¿El resultado? Una actividad ilegal tolerada, una comunidad vibrante en la sombra, y un sinsentido legal que no se sostiene.

Señalar con el dedo

Quien más se queja del uso de esta banda son, curiosamente, algunos radioaficionados con licencia. Alegan que se trata de una invasión del espectro, que rompe las normas, que genera interferencias. Pero muchos de ellos han pisado estos 11 metros con sus equipos HF más de una vez. La hipocresía flota en el aire como el QRM.

¿Y qué defienden? Una banda de 10 metros (28.000–29.700 MHz) que, salvo en picos de propagación solar o algún concurso, permanece tan vacía como un multiplex TDT a las 4 de la mañana. ¿No sería más útil dar un giro de lógica y pragmatismo?

Una propuesta seria y coherente

La propuesta es clara y viable:

  1. Eliminar la banda de 10 m como exclusiva de radioaficionados.
    Apenas tiene uso, y lo poco que se hace podría trasladarse fácilmente a 11 m.
  2. Reasignar los servicios terrestres a 28 MHz–29 MHz.
    Así mantendrían la misma cantidad de espectro que ahora, sin perder nada.
  3. Legalizar 27.405–27.999 MHz como banda libre de uso ciudadano.
    Como la CB de 27 MHz, pero sin tantas restricciones. Uso recreativo, técnico y experimental, sin necesidad de licencia, con potencia de transmisión menos restrictiva y un mayor abanico de posibilidades entre el tipo de antenas permitidas.
  4. Permitir a los radioaficionados usar también esta banda.
    No perderían nada al eliminar la banda de 10m, al contrario: ganarían una banda donde salir con mucha mas actividad.

Beneficios reales y medibles

  • Acceso democrático al espectro: sin licencias ni burocracia, cualquier persona podría experimentar y aprender.
  • Reactivación de la cultura radio: más fácil atraer a jóvenes si hay espacio libre para jugar, sin elitismos.
  • Reducción de interferencias: regular lo que ya existe permite controlar mejor las emisiones, no al revés.
  • Aprovechamiento de una banda histórica: lleva décadas en uso, solo falta que el BOE se entere.

Legalizar los 11 metros sí fomenta la radioafición, los walkies chinos no

Desde el apagón de la red electrica sufrido este 2025 y el auge de los walkies baratos chinos, parece que el discurso oficial sobre cómo fomentar la radioafición se ha desviado. Se nos vende que usar un walkie de 20 € en 446 MHz (PMR) es la puerta de entrada a la radio. Pero eso no es radioafición: es pulsar un botón y hablar 500 metros o 10Km. Sin propagación, sin técnica, sin magia.

Legalizar la banda de 11 metros sí es un trampolín real. Es enseñar a modular en SSB, a montar una antena decente, a aprender sobre modos digitales, a jugar con la propagación, a conectar con Italia o Brasil con unos pocos W. Es sembrar curiosidad técnica y espíritu explorador. Es revivir la radio como fue: aprendizaje, comunidad y experimentación.

La CB en su tramo legal ya no da más de sí. Y los 10 metros están en coma. Dejar abierta la banda de 11 metros como espacio libre puede ser la mejor decisión para que alguien sin medios ni licencia descubra el gusanillo de la radio y acabe, si quiere, sacándose el indicativo.

¿Qué postura oficial existe? URE y el espectro de los 11 metros

La Unión de Radioaficionados Españoles (URE) representa a unos 8 000 radioaficionados en España y actúa como principal interlocutor ante el gobierno y la CEPT, al ser la única organización nacional integrada oficialmente en la IARU. Aunque es muy activa en formación y difusión —organiza concursos, talleres, participación en emergencias y valora proyectos educativos (como CanSat o GNU Radio)—, no existe constancia sólida de una campaña formal por su parte en favor de la legalización de la banda 27.405–27.999 MHz. En los foros de la URE, abundan debates sobre el uso legal de las frecuencias CB tradicionales y las limitaciones de indicativos fuera de banda, pero no se han impulsado propuestas formales de reordenación del espectro que incluyan la liberación de los 11 m. Sería coherente que esta organización, alineada con la educación radiofónica y la innovación, promoviera:

  • La legalización oficial de 27.405–27.999 MHz para uso libre recreativo y experimental.
  • La reasignación de los servicios terrestres (actualmente en desuso).
  • La apertura de este espacio para radioaficionados, facilitando una interacción práctica sin perder ninguna de sus frecuencias actuales.

Una postura así consolidaría a la URE como auténtica dinamizadora de la radioafición en España, mostrando que está dispuesta a renovarse y a conectar con la comunidad más allá del elitismo reglamentario.

¿Qué perdemos si no se hace?

Nada. Literalmente nada. El segmento 27.405–27.999 está en desuso institucional. La banda de 10 m está vacía. La actividad ya existe, pero en la sombra. La legalización no crearía un problema; lo sacaría a la luz y le pondría reglas mínimas.

¿Y qué ganamos? Una comunidad más amplia, más formación técnica, más interacción global, más cultura radio y más gente joven enganchada al mundo de las ondas. ¿De verdad vamos a seguir aferrándonos a una ley desfasada mientras el espectro se muere de aburrimiento?

Hora de legislar lo que ya funciona

La banda de 11 m no necesita ser inventada. Ya existe, ya se usa, ya conecta a medio planeta. Solo necesita que se le quite el estigma de “pirata” y se le reconozca su valor. No regular lo que se usa es condenarlo al caos. Y en un país donde cada vez menos gente se interesa por la radio, perder esta oportunidad sería tan torpe como insistir en usar fax en 2025.



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