Los Radares en España – De la Seguridad Vial a la Recaudación y el Control Masivo

Evolución de los radares de tráfico en España

Pongámonos en contexto. La evolución de los radares de velocidad en España no es solo una historia de avances tecnológicos, sino también un reflejo de cómo el Estado ha perfeccionado su capacidad de vigilancia, sanción y, por supuesto, recaudación. Lo que en un principio se presentó como una herramienta para reducir accidentes ha mutado en una sofisticada red de control con inteligencia artificial, conectividad 5G y drones que te vigilan hasta cuando bostezas al volante. La tecnología ha avanzado, pero la picaresca también: los conductores han ideado mil y un trucos para esquivarlos, mientras la Dirección General de Tráfico (DGT) contraataca con radares cada vez más sigilosos y letales para el bolsillo.

Este recorrido no trata solo de dispositivos de control de velocidad, sino del eterno pulso entre el ciudadano y el control estatal. Con una dosis de nostalgia y mucha ironía, vamos a analizar cómo la seguridad vial ha evolucionado hacia un sistema de vigilancia total, y por qué las carreteras españolas se asemejan cada vez más a un experimento de ingeniería social disfrazado de prevención. ¿Te abrochas el cinturón o prefieres salir corriendo antes de que te detecte el radar?


1968-1980: Los Primeros Radares y el Auge del Automóvil

En la década de 1960, bajo la dictadura de Franco, España pasó de ser un país con escasas carreteras y poco tráfico a ver cómo las autopistas se llenaban de Seat 600 y Renault 12. Este incremento en la circulación trajo consigo un aumento de los accidentes, lo que llevó a las autoridades a buscar métodos para controlar la velocidad en las vías.

Nota de prensa sobre radar de tráfico en un medio de Barcelona en 1970

A finales de los años 60 y principios de los 70, se introdujeron los primeros cinemómetros en España. Estos dispositivos, aunque rudimentarios, permitían detectar infracciones por exceso de velocidad. Utilizaban tecnología Doppler para medir la velocidad de los vehículos mediante ondas de radio y capturaban las infracciones con cámaras de película fotográfica. El proceso era manual y lento: las fotos debían revelarse antes de tramitar la multa, lo que daba a los conductores un margen considerable antes de que la sanción llegara a sus hogares.

No existe una referencia única y clara sobre cuál fue el primer modelo exacto de radar utilizado en España. Sin embargo, según la DGT, los primeros cinemómetros se empezaron a utilizar a finales de los años 60. A medida que avanzaron los años 70, se adoptaron dispositivos más sofisticados, entre ellos algunos modelos de Multanova. Sin embargo, su despliegue no fue inmediato ni uniforme.

Primeras multas por exceso de velocidad mediante radar en España

Los conductores más astutos comenzaron a desarrollar estrategias como frenar en el último momento, inclinar matrículas o probar con sprays reflectantes (spoiler: la mayoría no funcionaba). Pero la semilla de la guerra entre conductores y radares ya estaba plantada.




1980-1994: Radares Móviles y mas Imprevisibilidad

Con la llegada de la democracia, España experimentó dos importantes «booms», el baby y el automovilístico. Mientras que en los 70 los radares eran fijos y bien señalizados, en los 80 la Guardia Civil innovó introduciendo radares móviles en coches patrulla, con el objetivo de sorprender a los conductores desprevenidos.

Seat 124 de la Guardia Civil usado como Radar móvil.

Estos radares, instalados en vehículos como el Seat 131 y el Renault 18, seguían utilizando tecnología Doppler en la banda de 24.125 GHz. Eran más compactos y contaban con disparadores de cámara automáticos, aunque el proceso de sanción aún dependía de la tradicional película fotográfica. Es decir, si te «capturaban «pillaban», la multa tardaba en llegar más que un paquete de Correos por navidad.

Radar móvil de la Guardia Civil de Málaga en los años 80

La astucia de los conductores no se hizo esperar. Surgieron los primeros detectores de radar, dispositivos que escaneaban las frecuencias de los radares y alertaban con un pitido ensordecedor. Algunos incluso optaron por inhibidores de radar, que bloqueaban la señal directamente. Esta práctica no fue bien recibida por la DGT, que endureció la legislación y se dedicó a identificar vehículos equipados con estos sistemas.



2005-2015: Llega la Revolución Láser

Aunque los radares Doppler seguían en funcionamiento, en 2010 apareció un nuevo protagonista, el radar LIDAR. Este sistema no empleaba ondas de radio, sino pulsos de luz infrarroja a 904 nm, permitiendo calcular la velocidad con una precisión quirúrgica. Ya no importaba si conducías un coche, una moto o una bicicleta con cohetes; te detectaba igual.

Radar laser

El desafío para los conductores era que este sistema era prácticamente indetectable. Al no emitir una señal continua como el radar Doppler, los detectores convencionales no podían alertar a tiempo. Por ello, algunos intentaron utilizar matrículas con películas oscuras o placas reflectantes. ¿Funcionaban? Bueno, en parte. La DGT ya se había anticipado con cámaras de alta resolución y sistemas de reconocimiento de matrículas.

Otro invento que causó revuelo fueron los radares de tramo, que no te capturan en un punto fijo, sino que miden tu velocidad media en un recorrido. La picaresca española llevó a los conductores a practicar el «frena-acelera» entre cámaras, aunque con la mejora tecnológica, este truco dejó de ser efectivo.

Ilustración de como funciona un radar de tramo







2015-2025: IA, 5G, Radares Gemelos y Vigilancia Total

En la actualidad, los radares han dejado de ser simples cajas metálicas con una cámara; se han convertido en auténticos centros de vigilancia. Integrados con bases de datos de matrículas, son capaces de identificar vehículos con multas pendientes e incluso analizar patrones de conducción gracias a la inteligencia artificial.

Desde 2023, los radares han dado un paso más allá con el aprendizaje automático. No solo sancionan por exceso de velocidad, sino que ahora analizan la distancia de seguridad, detectan frenadas bruscas e incluso evalúan el desgaste de los neumáticos. Más te vale que tu coche esté en perfectas condiciones.

Lo más polémico ha sido la incorporación del reconocimiento facial. Algunos radares ya pueden identificar si llevas el cinturón de seguridad o si estás utilizando el móvil mientras conduces. Oficialmente, es por seguridad. Pero no hace falta ser un genio para intuir hacia dónde se dirige todo esto: vigilancia masiva y una base de datos cada vez más completa sobre cada conductor.

Nuevo radar de detección facial para sancionar la falta de uso de cinturón o la manipulación de teléfono móvil.

Y atención, porque desde 2025 han llegado los radares gemelos. Se trata de dispositivos que funcionan en parejas y pueden detectar a conductores que reducen la velocidad antes del radar y aceleran después. Son más discretos, cuestan unos 6.000 euros cada uno y ya están en uso en Europa. La DGT no tardará en implementarlos en España.

Un dron de la DGT posado sobre el helicóptero conocido como "Avispa"

Además, los helicópteros Pegasus han evolucionado, incorporando sensores más precisos y sistemas de detección infrarrojos para operar incluso en condiciones de



¿Que datos sabemos sobre los Radares de la DGT?

Los radares en España no solo han evolucionado tecnológicamente, sino que también han perfeccionado su capacidad de vaciarte la cartera.
Según nos cuenta el Diario AS, en 2023, la DGT registró nada menos que 3.355.287 denuncias por exceso de velocidad, una cifra que, aunque suene alarmante, representa un 9,4% menos que el año anterior. Ahora, no nos engañemos: esto no significa que la gente conduzca más despacio, sino que los conductores se han aprendido de memoria la ubicación de los radares más «multones».

De hecho, solo 50 radares se llevaron el 38% de todas las sanciones, lo que confirma que hay puntos estratégicos donde la recaudación es constante. El campeón absoluto de multas es el radar del kilómetro 20,2 de la M-40 en Madrid, con 118.149 sanciones en un solo año. Andalucía lidera el ranking autonómico con 436.273 multas, seguida de Madrid (210.792) y la Comunidad Valenciana (127.063). Si pasas a menudo por estos puntos, ya puedes ir preparando la tarjeta de crédito.

¿Que Podemos Espera en el Futuro?

Si pensabas que ya estabas bajo vigilancia, espera, porque lo que viene es un auténtico Gran Hermano sobre ruedas. A partir del 1 de enero de 2026, será obligatorio en España el uso del dispositivo luminoso V-16, una baliza que dice adiós a los clásicos triángulos de emergencia. ¿Lo revolucionario? No solo es más visible y fácil de colocar, sino que también te conecta directamente con la DGT 3.0, enviando en tiempo real tu ubicación exacta cuando la activas. Vamos, que si antes los radares te cazaban en marcha, ahora hasta cuando te quedes tirado en la carretera van a saber exactamente dónde estás

dispositivo luminoso V-16

Y por si esto fuera poco, prepárate para la llegada de los radares gemelos, el último invento para que la DGT no pierda ni un solo euro en multas. Este sistema consiste en dos cámaras sincronizadas que calculan la velocidad media entre dos puntos, haciendo imposible el viejo truco de frenar antes del radar y pisarle después. Son más pequeños, más discretos y cuestan unos 6.000 euros cada uno, una inversión que sin duda recuperarán rápido a base de sanciones. Ya están en funcionamiento en varios países europeos, y viendo la tendencia, pronto los veremos multiplicarse por las carreteras españolas.
Estos avances, aunque se venden como mejoras en la seguridad vial, también refuerzan un modelo de control digital absoluto en nuestras carreteras

Radares gemelos operativos en Europa





Los Radares de la DGT solo son un Ojo Mas del Gran Hermano

Junto a los cinemómetros, otros dispositivos como los parquímetros, las cámaras fotográficas de los semáforos, el control de acceso a zonas de baja contaminación y diversos sistemas de vigilancia y control han evolucionado en paralelo. Estos dispositivos no solo se utilizan para sancionar infracciones, sino también para gestionar el tráfico de manera más eficiente y mejorar la seguridad vial en entornos urbanos y carreteras interurbanas.

Cámaras de Semáforo y Control de Infracciones
Cámaras de Semáforo y Control de Infracciones

Las cámaras instaladas en semáforos, también conocidas como foto-rojo, detectan vehículos que cruzan un semáforo en rojo, generando una imagen del vehículo infractor y una evidencia clara de la infracción. Estos sistemas han demostrado ser efectivos en la reducción de accidentes en intersecciones peligrosas, ya que desincentivan el cruce indebido y mejoran la disciplina vial. En los últimos años, se han integrado con radares de velocidad en entornos urbanos para sancionar no solo los cruces indebidos, sino también los excesos de velocidad en zonas de riesgo.

Control de Acceso a Zonas de Baja Emisión (ZBE)
Control de Acceso a Zonas de Baja Emisión (ZBE)

Con la creciente preocupación por la contaminación atmosférica y la calidad del aire en las ciudades, se han implementado sistemas de control de acceso a Zonas de Bajas Emisiones (ZBE). En ciudades como Madrid y Barcelona, estos sistemas utilizan cámaras de reconocimiento de matrículas (ANPR, por sus siglas en inglés) para detectar qué vehículos ingresan en áreas restringidas en función de su clasificación ambiental. Aquellos que no cumplen con los requisitos de bajas emisiones pueden ser sancionados automáticamente, supuestamente contribuyendo a la reducción del tráfico contaminante en los centros urbanos.

Sistemas de Control de Peajes y Vías de Alta Capacidad
free-flow España

Otro avance tecnológico que ha complementado la red de vigilancia del tráfico son los sistemas de peaje sin barreras o de free-flow tolling. Estos sistemas permiten el cobro automático de peajes mediante cámaras y sensores que identifican las matrículas de los vehículos sin necesidad de detenerse. Esto mejora la fluidez del tráfico en autopistas y evita congestiones en los puntos de pago tradicionales.

Parquímetros sin Ticket y Control de Estacionamiento Inteligente
arquímetros sin Ticket y Control de Estacionamiento Inteligente

En los últimos años, la gestión del estacionamiento ha evolucionado con parquímetros sin ticket y sistemas digitales. Ahora, el pago se registra automáticamente y se vincula a la matrícula del vehículo.

Estos sistemas se apoyan en patrullas con cámaras ANPR que escanean matrículas y emiten sanciones sin intervención humana. Además, están integrados con apps móviles que permiten pagar, ampliar el tiempo de estacionamiento o recibir alertas.

Más allá de su aparente comodidad, esta tecnología refuerza la vigilancia automatizada, eliminando la discrecionalidad y facilitando un control continuo sobre los conductores.

Plataforma DGT 3.0 y Gestión Inteligente del Tráfico
Plataforma DGT 3.0 y Gestión Inteligente del Tráfico

La digitalización del tráfico ha dado paso a la plataforma DGT 3.0, un sistema de gestión inteligente que centraliza datos en tiempo real sobre el estado de las carreteras, la ubicación de radares, condiciones climáticas y posibles incidentes. Este sistema permite a los conductores recibir alertas y recomendaciones en sus vehículos conectados, contribuyendo a una movilidad más segura y eficiente.





¿ Seguridad Vial o Control Social?

Las carreteras han cambiado, las medidas de control también. Las que comenzaron como herramientas para reducir accidentes se han convertido en herramientas que también actúan como medios de una vigilancia y recaudación sin precedentes.

Si la tendencia sigue así, en unos años no solo te multarán por velocidad, sino porque un algoritmo decidirá que tu cara tiene “intención de acelerar”. Y en ese momento, quizá ya sea demasiado tarde para frenar.

La idea de que los radares y otros sistemas de control son solo para la seguridad comienza a desmoronarse cuando miramos cómo evolucionan los sistemas de control en otros países. Por ejemplo, en China, donde la inteligencia artificial ya se usa para monitorear en tiempo real el comportamiento de los ciudadanos mediante un complejo sistema de vigilancia y reconocimiento facial como ya os comentaba aquí ).

¿Podría España estar siguiendo un camino similar? Con el despliegue de radares que analizan patrones de conducción y dispositivos con IA que predicen comportamientos de riesgo, parece que nos acercamos a un modelo de control digital en el que cada acción al volante queda registrada y evaluada. El dilema no es si estos avances mejorarán la seguridad, sino si a largo plazo estaremos sacrificando nuestra privacidad y libertad de movimiento en nombre de una supuesta eficiencia vial.





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