Tu primer equipo de radioaficionado

Toda la HF en la palma de tu mano

Cuando te sacas la licencia de radioaficionado hay una mezcla rara de ilusión y vértigo.
De repente puedes hacer muchas cosas… pero no sabes muy bien por dónde empezar.

Y si empiezas a mirar alrededor, a leer foros, grupos de Telegram o a escuchar conversaciones, la sensación suele ser casi siempre la misma:
torres en los tejados, antenas imposibles, equipos caros, un montón de accesorios costosos y la idea, más o menos explícita, de que si no entras así, no entras de verdad.

Yo quiero proponerte justo lo contrario.

Una forma de empezar desde lo mínimo y lo más básico, sin agobios, sin presiones y sin complicaciones innecesarias.
Una manera de hacer radio que no intimide, que invite a aprender y, sobre todo, que esté al alcance de todos los bolsillos.

No hay una sola manera correcta de empezar en la radioafición

La radioafición es tan extensa que no existe una única verdad.
Hay quien disfruta del DX extremo, quien persigue diplomas, quien cacharrea, quien programa, quien experimenta con propagación, quien habla poco… y quien prefiere escuchar mucho.

No dejes nunca que nadie te diga qué es radio y qué no lo es.
La radio, para ti, la decides .

Y esto es especialmente importante cuando acabas de sacarte la licencia.
Es ese momento en el que quieres probarlo todo, en el que te atraen mil caminos distintos y no sabes muy bien por dónde empezar ni cuáles serán, al final, los que más vas a disfrutar.

La CB como punto de entrada natural

Antes de pensar en HF como radioaficionado, pasé bastante tiempo solo en 11 metros.
Y cuanto más pasa el tiempo, más claro lo tengo: la CB es una escuela brutal.

HF real, propagación, antenas, ROE, ajustes, concursos, activaciones, experimentación…
Todo sin presión, sin complejos y sin necesidad de licencia.

Cuando finalmente obtuve el indicativo —más bien como cuando a una vaca el veterinario le pone la etiqueta en la oreja— ya sabía bastante bien qué cosas me atraían de este mundo… y cuáles no.

El momento exacto en el que me entró el ansia de HF

Siendo radioaficionado, cuando hago radio y la propagación lo permite, mi campo de juego favorito sigue siendo los 11 metros.
Sumándole los 10 metros, en los que puedo salir con los mismos equipos, y un Quansheng de 25 € para experimentar con APRS y satélites, durante bastante tiempo no sentí ninguna necesidad real de salir en otras bandas.

El ansia de tener un equipo de HF completa llegó por un motivo muy concreto.

Los compañeros del Distrito 1 estaban activando con indicativo especial EG.
Yo estaba ahí, escuchando, siguiendo la actividad… y no podía participar.

Ahí fue cuando pensé:
necesito un equipo para HF, aunque sea sencillo.

Mis planes eran modestos. Una Yaesu FT-747 de segunda mano, de esas que hace años se veían por poco más de 200 €. Pero el mercado estaba completamente disparado. Me gusta lo viejo, sí… pero no pagar más caro algo que cuando era nuevo.

Así que me marqué un límite claro: una FT-891 como autoregalo de Reyes.

Un regalo inesperado

Pocos días antes de Navidad, cuando ya tenía más o menos asumido cuál iba a ser mi próximo paso en la radio, en casa surgió uno de esos imprevistos que nadie quiere, pero que no admiten discusión.
La hucha se vació de golpe.

Y tocaba volver a empezar.

El equipo de HF podía esperar. No pasaba nada. La radio siempre ha tenido algo de saber esperar.

Por eso, cuando el 7 de enero llegó un paquete desde la península, no del lejano oriente sino de aquí, no estaba esperando nada parecido.

Dentro había una nota, una caja y algo envuelto en plástico de burbujas.
No voy a decirte exactamente qué ponía la nota, pero terminaba con un sencillo: “Espero que lo disfrutes mucho, amigo”.

Primero saqué la caja.
Un handy multibanda, con todos sus accesorios. Que me iba a venir estupendos para hacer pruebas, experimentar y trastear sin miedo.

Luego quedaba el plástico de burbujas.

Al desenrollarlo, vuelta a vuelta, empecé a intuir la forma.
Parecía un receptor SDR grande.

Y cuando quedó al descubierto…
ahí sí que no me lo esperaba.

Era un uSDX, de los primeros que se popularizaron.

Un regalo que valoro mucho.
Por quién venía.
Por cuándo llegaba.
Y por lo que significaba exactamente en ese momento concreto.

El uSDX como primer equipo de radioaficionado

Aquí quiero ser muy claro.

El uSDX no es un equipo “perfecto” ni para todos.
Pero como primer equipo de radioaficionado, para muchos perfiles, es extraordinariamente coherente.

Especialmente para:

  • Bolsillos ajustados.
  • Quien no puede montar una estación fija clásica.
  • Quien aún no sabe qué rumbo tomar en la radioafición.
  • Quien quiere aprender cómo funciona la radio, no solo hacer contactos.
  • Cacharreadores, makers y curiosos técnicos.

HF completa y una relación directa entre potencia, antena y propagación.

No te dejes confundir por lo que se dice del uSDX

Yo mismo valoré en su día comprarme un uSDX.
Y no lo hice.

¿Por qué? Porque si lees o ves contenido sobre él en internet, acabas espantado:
que si en recepción se escucha fatal, que si en fonía distorsiona mucho en TX, que si es un desastre mal montado…

Hay mucha confusión alrededor de este equipo.
Existen muchos modelos, revisiones y clones distintos, y no todos funcionan igual. Meterlos a todos en el mismo saco es un error.

La realidad es bastante más simple:
con un poco de mimo y entendiendo sus limitaciones, estos cacharritos pueden rendir muy bien.

No es un equipo para enchufar y olvidarte.
Es un equipo para tocar, ajustar, probar y aprender.

Y precisamente por eso, para cierto tipo de radioaficionado, tiene muchísimo sentido como primer equipo.

No renunciar a la experiencia SDR

A mí me gusta operar en SDR.
Aún que no tenga ningún equipo así.

Me gusta ver lo que está pasando, no imaginarlo.
Me gusta tocar el audio, afinarlo, entender por qué una señal entra limpia o sale mal.
Me gusta tener control, no girar mandos a ciegas esperando que suene la flauta.

Si el hardware es limitado, el ingenio no tiene por qué serlo.

Así que hice lo que hemos hecho siempre los radioaficionados cuando algo no se ajusta:
me puse a cacharrear.
Ahí nace PoorSDR4All.

PoorSDR4All como extensión natural del uSDX

PoorSDR4All es la solución que apliqué para ampliar y mejorar las capacidades del uSDX usando el ordenador como apoyo, hasta conseguir una experiencia de operación propia de equipos mucho más completos.

No sustituye al uSDX.
No lo transforma en algo que no es.

Lo que hace es añadirle todo lo que el hardware no puede ofrecer por sí solo:
control cómodo, gestión avanzada de audio y visión clara del espectro.

El resultado es una estación que, siendo humilde, se comporta como algo mucho más serio de lo que aparenta.

Control y precisión donde más se nota

A través de PoorSDR4All controlo el uSDX por CAT de forma directa: frecuencia, modo, PTT, bandas y pasos de ajuste.

Editar la frecuencia desde el teclado, con precisión real en MHz, kHz y Hz, y que el cambio se aplique al instante, marca una diferencia enorme cuando operas en HF con pocos márgenes de error.

No es espectacular.
Es eficiente.

Y eso, al final, es lo que te hace operar como con un equipo de otra categoría.

Audio tratado como se merece

Otra de las grandes limitaciones del uSDX de serie es el tratamiento del audio.
Aquí es donde la solución cobra todavía más sentido.

Con PoorSDR4All gestiono toda la cadena de audio desde el PC: recepción, transmisión y niveles, con ANR configurable para limpiar ruido en condiciones difíciles y la posibilidad de personalizar detalles como el roger beep.

Esto no mejora la radio “porque sí”.
Mejora cómo escucho y cómo me escuchan, que es justo lo que importa.

Ver la banda cambia la forma de operar

Integrar OpenWebRX+ dentro del flujo de trabajo es, probablemente, el punto donde el salto de nivel se hace más evidente.

Pasar de operar prácticamente a ciegas a ver la cascada, la escala de frecuencia y la actividad alrededor cambia por completo la forma de decidir dónde llamar, cuándo insistir y cuándo moverte.

Aquí es donde un equipo sencillo empieza a jugar con ventaja, porque estás tomando decisiones con información que normalmente solo tienes en equipos SDR mucho más caros.

Quitar fricción para operar mejor

PoorSDR4All también me permite usar memorias, macros de llamada y bindeos de teclado para las tareas repetitivas.

No para automatizar la radio ni convertirla en algo artificial, sino para eliminar fricción: menos clics, menos distracciones y más atención en lo que está pasando en la banda.

Todo se configura una vez y luego desaparece del pensamiento.
La herramienta se vuelve invisible, que es justo lo que debe pasar.

Con paciencia y con saliva, el elefante se la metió a la hormiga.

Con el tiempo uno va encontrando su sitio, probando cosas y descartando otras.
Sin prisa. Sin compararse demasiado. Un hobby ideal para jugar a largo plazo.

En mi caso, hoy la estación es sencilla.
Un uSDX.
Una antena modesta en el balcón.
Un ordenador al lado.

Y con eso hago radio. A mi manera.

Habrá quien opine que no es suficiente.
Habrá quien prefiera otros caminos.

Yo sigo disfrutando de exprimir lo poco que tengo, de entender qué está pasando y de aprender algo nuevo cada vez que enciendo el equipo.

Sin vergüenza.
Sin complejos.
Y sin necesidad de aparentar nada.

Si te ha gustado este artículo, tienes mas relacionados en TechLab y Tutoriales:

Antenas balconeras: Orgullo frente a la mofa

Guía – Tutorial: Cómo empezar en la RADIO CB

IRCB

Scroll al inicio